Terapia Visual
< Volver a "Optometría pediátrica"¿Qué es la terapia visual?
La terapia visual comportamental es una especialidad de la optometría, en la que se aplica un programa personalizado de ejercicios visuales, dirigido a mejorar aquellas habilidades visuales que se han diagnosticado como incorrectas y que originan algún problema en la visión del paciente. La terapia visual realizada adecuadamente mejora el funcionamiento del sistema visual y su coordinación con todos los demás sistemas sensoriales. Por lo tanto, estos ejercicios mejoran las habilidades visuales, permiten a los pacientes recibir, procesar y comprender mejor la información visual que reciben constantemente del entorno.
En muchas ocasiones, los problemas y síntomas visuales no corresponden a ninguna patología ocular, sino a una baja habilidad visual. Especialmente en el caso de los niños y niñas, surgen dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura, repercutiendo en su rendimiento escolar, las cuales vienen dadas por un mal desarrollo de las habilidades visuales.
La duración de las terapias visuales es variable y va en función de la edad del paciente y de la constancia en el cumplimiento de los ejercicios visuales que se recetan para casa. En el momento en que una persona (niño, joven o adulto) realiza una terapia visual, entiende y aprende a controlar sus habilidades visuales con unos ejercicios determinados y personalizados.
Estos ejercicios se van modificando a medida que la persona va mejorando y sus síntomas o problemas van disminuyendo, y poco a poco se van cumpliendo las metas y los propósitos de la terapia. De esta manera se consigue desarrollar un sistema visual eficaz y resistente, que rinde al máximo con un esfuerzo equilibrado.
Los problemas como el estrabismo, la ambliopía, la visión doble, problemas de aprendizaje, etc., se pueden solucionar con la terapia visual, que incluye una serie de procedimientos dirigidos a recuperar las disfunciones visuales. Estos ejercicios son de carácter neuromuscular, neurofisiológico y neurosensorial. Mediante la terapia visual aumentamos los patrones de activación neuronal y sus interconexiones. Así pues, conseguimos que nuestros pacientes tengan una buena visión y las habilidades para procesar bien la información visual que reciben.
Terapia visual infantil
El déficit de concentración, dolor de cabeza, parpadeo constante, confusión de palabras, mala escritura, etc., son síntomas que nos informan que podemos estar ante un caso de deficiencia visual. En algunos casos, los padres pueden pensar que estas deficiencias vienen dadas por la necesidad de llevar gafas, pero no siempre es así. Por ello, es importante revisar la vista de los más pequeños para detectar si el niño o niña sufre alguna deficiencia visual que se puede corregir con la terapia visual.
síntomas:
● Baja comprensión lectora
● Lectura lenta
● Saltar o repetir líneas al leer
● Visión borrosa
● Acercarse mucho a la lectura
● Parpadeo constante